Disfasia

CONCEPTO DE DISFASIA

Trastorno específico de la adquisición del lenguaje, a nivel expresivo, comprensivo o en ambos niveles, que no evoluciona espontáneamente hacia la normalización y que es resistente a la intervención logopédica.
Puede aparecer en otras patologías, como: deficiencia mental, sordera, autismo o psicosis.
Puede ir acompañado de otras alteraciones lingüísticas, como: alteraciones de la comunicación, falta de desarrollo del juego, problemas de memoria, atención, hiperactividad,…

CARACTERISTICAS DE LA DISFASIA

A) Aspectos expresivos:

    – Alteraciones práxicas: dificultad para organizar secuencialmente los movimientos necesarios para producir lenguaje oral.

    – Alteraciones fonológicas: referidas a la estructura silábica (omisiones silábicas, omisiones de consonantes iniciales y finales, omisiones de sinfones enteros… asimilaciones y sustituciones, pérdida de sonoridad). Y, dificultades para organizar secuencias de fonemas.

    – Alteraciones morfosintácticas: dificultades en la adquisición de los morfemas (número, género, morfemas verbales). Omisión de elementos gramaticales (incapacidad para organizar los elementos de la frase en base a claves gramaticales).

    – Menores dificultades de organización gramatical, pero acompañadas de un déficit léxico claro, de almacenamiento y de recuperación.

B) Aspectos comprensivos:

    – Déficits muy severos en la comprensión del lenguaje. Se comporta como si fuera sordo.

    – Las alteraciones en la comprensión persisten o pueden ser algo menores, pero se combinan con una salida verbal incoherentemente organizada a nivel gramatical, ocasionalmente ecolálica.

C) Aspectos cognitivos:

    – Dificultades en el juego simbólico.

    – Déficit en la construcción de imágenes mentales.

    – Déficit en la memoria y en el procesamiento secuencial.

    – Déficit en la memoria auditiva a corto plazo.

    – Alteraciones de la estructuración del tiempo y el espacio.

    – Heterogeneidad en los resultados de las pruebas de inteligencia.

D) Aspectos perceptivos.

    – Dificultades en la discriminación de los estímulos auditivos.

    – Mayor tiempo de latencia, sobre todo, ante estímulos auditivos.

    – Déficit perceptivo para las frecuencias conversacionales.

E) Aspectos psicomotores.

    – Dificultades práxicas.

    – Alteración del proceso de lateralización.

    – Inmadurez de las destrezas motoras.

F) Aspectos conductuales.

    – Déficit de atención.

    – Hiperactividad.

    – Alteración de las relaciones afectivas y del control de las emociones.

G) Aspectos neurológicos.

    – Se excluye la presencia de una lesión concreta.

    – Parecen existir anomalías respecto al patrón normal. Asimetría interhemisférica.

H) A nivel general.

    – El desarrollo del lenguaje está alterado de forma severa, afectando a la capacidad del sujeto para expresar o comprender.

    – La alteración del lenguaje no se explica por problemas intelectuales, sensoriales o motores primarios, daños neurológicos evidentes o alteraciones de tipo psiquiátrico.

    – Con cierta frecuencia, los problemas de lenguaje se ven acompañados de otros problemas psicológicos (de tipo atencional y amnésico, hiperactividad motriz, aislamiento social, conductas estereotipadas), problemas sociales y educativos de los que es difícil aventurar si constituyen la causa o el efecto del propio trastorno lingüístico.

    – Casos, también, en los que se supone que se da una “competencia psicológica general” intacta, aunque la actuación está alterada, y una “competencia lingüística” severamente afectada.

CRITERIOS PRINCIPALES DE DIAGNÓSTICO

– Retraso o alteración de la producción/comprensión del habla y el lenguaje.

– Hiperactividad, labilidad emocional y atencional, memoria auditiva a corto plazo pobre y conductas perseverativas ritualizadas.

– Frecuente inconsistencia de los datos audiométricos y el bajo rendimiento intelectual.

– Comportamiento similar, en ocasiones, al del niño deficiente mental, sordo o autista.

EVALUACIÓN

Requisitos previos para el lenguaje:

Requisitos cognitivos:

    – Estadio sensorio – motor (inicio de la función simbólica).

    – Memoria visual.

    – Memoria auditiva inmediata (memoria de trabajo).

    – Atención.

    – Capacidad de imitación.

    – Mantenimiento de contacto ocular.

Requisitos prelenguaje:

    – Gestos de designación:

    – Protoimperativos.

    – Protodeclarativos.

    – Uso de gestos naturales.

    – Sonidos onomatopéyicos, balbuceo…

Fonología:

    – Se explora la presencia de proceso de habla infantil y de alteraciones fonológicas.

    – Exploración de la pronunciación en:

    – Producción provocada.

    – Imitación (de fonemas y secuencias silábicas).

    – Habla espontánea.

    – Detección de: Jerga, patrones de pronunciación que no corresponden al desarrollo fonológico normal.

Morfosintásis:

    – Comprensión (integración gramatical del ITPA, TSA…).

    – Expresión (muestra de habla)

    – Deteccoón de: agramatismo, paragramatismo, tipo de estrategia sintáctica utilizada (contextual, posicional, morfosintáctica).

Léxico:

    – Comprobar diferencias entre léxico productivo (expresivo) y receptivo (comprensivo).

    – Comprobar si hay problemas de acceso al léxico.

    – Presencia/ausencia de parafasias (fonolóficas, semánticas).

    – Presencia/ausencia de neologismos.

Aspectos suprasegmentales:

    – Entonación alterada (bitonalidad).

    – Trastornos del ritmo y la fluidez.

Pragmática:

    – Mantenimiento de contacto ocular.

    – Producción verbal en un volumen audible.

    – Contesta preguntas (ausencia de ecolalias, perseveración).

    – Respeta turnos conversacionales.

    – Solicita verbalmente o con gestos: atención, objetos, satisfacer alguna necesidad o deseo.

    – Se adapta a las situaciones nuevas.

    – Sus verbalizaciones son coherentes.

    – Respeta normas formuladas verbalmente.

CRITERIOS DE INTERVENCIÓN

– Desfase entre nivel mental y comprensión y/o expresión de más de un tercio.

– Ausencia de expresión verbal o expresión limitada a una docena de palabras más allá de los 30 medes de E.M.

– Habla totalmente ininteligible más allá de los 36 meses.

– Enunciados agramaticales de más de 3 palabras.

– Presencia frecuente de ecolalias y perseveraciones.

– Hablar más despacio, sin romper la entonación.

– Cuidar la pronunciación, sin exagerar y sin gritar.

– Ser más expresivo, subrayando bien la entonación de los enunciados.

– Repetir o formular el mensaje si no nos ha entendido.

– Potenciar la comunicación no verbal paralela con gestos naturales y referencias al entorno concreto.

– Respetar el turno de palabra, a pesar de los tiempos de reacción tan largos del niño.

– Potenciar la imitación recíproca.

– Ajustar el tamaño y la complejidad de los enunciados al nivel del niño.

– Utilizar enunciados simples correctos.

– Evitar enunciados interrumpidos o desordenados.

– Utilizar favilitadores como la inducción o las respuestas alternativas.

– Atender y escuchar antes de hablar, es mejor ayudar que hablar continuamente.

– Adoptar una actitud positiva frente al niño, alabando sus progresos.

– Utilizar estrategias para mantener el intercambio cuando no se le entiende.

– Eliminar conductas negativas:

    * Eliminar castigos, comentarios despectivos… relacionados con su lenguaje.
    * Controlar las manifestaciones de ansiedad cuando se estsá con el niño.
    * Eliminar las correcciones explícitas.
    * Eliminar las peticiones de lenguaje fuera de contexto.
    * Disminuir la ansiedad, buscando los aspectos más positivos del desarrollo del niño.
    * Implicar a la familia en los éxitos alcanzados, responsabilizándoles de ellos.
    * No obligar a hablar al niño.

– Apoyos gestuales a la información auditiva:

    * Bimodal o gestos naturales.
    * Dactilológico, Sanabria… para apoyar la comprensión de los fonemas.

– Apoyo a la producción verbal:

    * Comunicación aumentativa.
    * Pictogramas.

– Percepción y discriminación auditiva.

– Secuenciación.

Fuente: centro-ide.com

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