Mutismo

Sintomatología esencial

Inhibición del habla en una, varias o muchas situaciones sociales, incluyendo la escuela, a pesar de tener capacidad para hablar y comprender el lenguaje. Algunos pueden comunicarse mediante gestos, con afirmaciones o negaciones con movimientos de cabeza o, en algunos casos, utilizando monosílabos o expresiones cortas. Lo más frecuente es que el niño no hable en la escuela, aunque sí en cas

a y que se niegue a hablar con adultos desconocidos.

El mutismo más grave es la inhibición del habla en todas las situaciones. Pueden poseer habilidades normales para el lenguaje oral, aunque también pueden sufrir un retraso en el desarrollo del lenguaje y/o trastornos en la articulación y la fluidez (Dislalias/Tartamudez). El rechazo a hablar no es, sin embargo, debido a un déficit grave del lenguaje o a otro trastorno mental. Podria hablar, aunque fuera mal, pero no lo hace.

La edad de comienzo suele ser antes de los cinco años, pero llaman la atención al ingresar en la escuela. En algunos casos, la alteración dura solo varios meses, aunque puede perdurar varios años, si no se inicia tratamiento psicológico. Puede haber un deterioro grave del funcionamiento social y escolar.

Sintomatología asociada

  • Pueden presentarse otros trastornos en el lenguaje expresivo (Dislalias, disglosias, rinolalias).
  • Timidez excesiva, aislamiento social, retraimiento, rechazo escolar, encopresis, enuresis, rasgos compulsivos, temperamento inestable y conductas de negativismo.
  • Complicaciones. Fracaso escolar y el ser victima propiciatoria de los compañeros.

Factores predisponentes

La sobreprotección, los trastornos del habla y/o el lenguaje ( Dislalias, disfemias, Rinolalias, Retraos del habla y el lenguaje, etc.), el retraso mental recuperable/límite (Sindrome psicosocial), la emigración, la hospitalización o un trauma antes de los tres años y, la entrada en la escuela, podemos considerarlos como factores que predisponen una inhibición del habla en los niños.

Características diferenciales

En el retraso mental grave, en un trastorno profundo del desarrollo, o en los trastornos del desarrollo del lenguaje de tipo expresivo (Disfasia) puede haber dificultades para hablar, pero no una inhibción tan grande que les impida hacerlo. En la depresión, el trastorno por evitación en la infancia o la adolescencia, el negativismo y la fobia social, puede haber también un rechazo a hablar pero en todos estos casos la ausencia de habla (Total o casi total) no es la alteración predominante, que sí lo es en el mustismo.

Tipos y niveles

Podemos considerar los siguientes criterios para los niveles de afeptación: la edad del sujeto (A mayor edad, mayor persistencia del trastorno y mayor gravedad), la duración del mismo (cuanto mayor tiempo desde que se conoce la inhibición, mayor gravedad); la extensión (cuanto más numerosas y generalizadas sean las situaciones en las que inhibe su habla, mayor gravedad) y la intensidad (Cuanto más inhiba su comunicación oral, mayor gravedad comporta). Así, podiamos establecer los siguientes niveles:

A.- Mutismo total o casi total, en la mayoria de las situaciones de interacción y con casi todas la personas.

B.- Mutismo selectivo idiomático: Niños de familias emigrantes de un pais de idioma diferente que se niegan a hablar nuestra lengua, aunque existe una adecuada comprensión, pero persiste rechazo a hablarla.

C.- Mutismo selectivo de personas: Niños que seleccionan las personas con las que hablan, aunque sea poco, solo hablan a algunos de sus iguales y sus familiares más próximos. No hablan con adultos extraños incluido la maestra o el maestro, o solamente contestan con gestos a sus preguntas.

D.- Mutismo selectivo de situaciones: Solo hablan en casa y con sus padres o familiares más próximos, en el colegio con muy pocos niños y muy poco, nada con los demás niños ni con los profesores, ni dentro de la clase a todo el grupo.

Criterios

A. Negativa persistente (más de seis meses) a hablar en casi todas o en algunas situaciones sociales. O en situaciones concretas donde el niño tiene que interactuar habitualmente (como por ejemplo en el colegio).
B. Capacidad para hablar y comprender el lenguaje hablado (puede hablar con casi normalicad en determinadas circunstancias o situaciones).
C. Todo ello no es debido a otro trastorno somático o mental grave.

Signos y exámenes

El elemento más importante del mutismo selectivo es que el niño tiene la capacidad para comprender y hablar, pero no logra hacerlo en determinados escenarios o ambientes. Este síndrome se diferencia de la mudez porque en esta última los niños nunca hablan.

Se deben tener en cuenta cuestiones culturales, como un caso de inmigración reciente o bilingüismo, ya que los niños que no se sienten cómodos con una nueva lengua se pueden negar a utilizarla por fuera del entorno familiar. Esto no es necesariamente mutismo selectivo.

Tratamiento

El tratamiento actual combina modificaciones de conducta con participación familiar y compromiso de la escuela. También se han usado algunos medicamentos de manera segura y con bastante éxito, dirigidos a los síntomas de la ansiedad y la fobia social (timidez social extrema).

Expectativas (pronóstico)

El pronóstico para este síndrome varía. Es muy posible que sea necesario continuar la terapia e intervención para la timidez y la ansiedad social a medida que se avanza en los años de la adolescencia y posiblemente en la adultez.

Complicaciones

El mutismo puede afectar la capacidad del niño para desempeñarse en un escenario social o educativo y existe la posibilidad de que los síntomas se agraven si no se trata.

Situaciones que requieren asistencia médica

Se debe buscar asistencia médica si el niño muestra síntomas de mutismo selectivo y esto está interfiriendo con su desempeño educativo y social.

Fuente: aidex.es-clinicadam.com

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